viernes, 23 de noviembre de 2012

Est3b@nn 2

Est3b@nn continuo arrastrándose bajo las ruinas del edificio que su detector le había indicado, el calor no menguaba y la total obscuridad lo envolvía pero se había colocado los antiguos lentes que le permitían ver con su espectral luz verde, eran un premio y a la vez una gran responsabilidad esos lentes, funcionaban con un compuesto químico y no necesitaban energía. Sin quererlo, los recuerdos se filtraron en la mente de Est3b@nn mientras descendía por un tramo de escaleras semi obstruido, los lentes se los había ganado cuando fue el primero del que se tenia memoria, que había regresado con cinco sarcofax vivo. Su abuelo, llamado 3smarfon y perteneciente a la casta de los wikis -los-que-saben-mucho- se los dio en una sencilla ceremonia llevada a cabo en La choza grande, lugar que hacia las veces de casa del jefe de la guettolonia y de casa del jefe de los wikis. La guettolonia se encontraba ubicada en una árida zona plana, junto a una pequeña laguna que era la principal fuente de alimentos de los habitantes, de ahí salían pescado, aves y algunas legumbres, la aridez alrededor era artificial provocada por los mismos habitantes de la guettolonia. Hace muchos años los residentes originales del poblado habían talado los bosques y quemado la tierra con productos químicos formando un irregular circulo de aproximadamente kilómetro y medio de radio. Esta medida se tomo para evitar la proliferación de la flora y con ella de las malignas algas de vivos colores, servia también para detectar cualquier otro ser que quisiera acercarse demasiado, esto ultimo no ocurría a menudo, los simbios raramente salían de la enorme ruinopolis ubicada a dos días de camino. La choza grande no se diferenciaba en casi nada de las otras chozas excepto por el tamaño: techo de loza en forma piramidal, ventanas amplias para combatir el eterno calor y por todos lados representaciones de fe en los dioses, en los mensajeros y sobre todo en los recuperadores.
Con el cristal firmemente enrollado a su muñeca derecha se introdujo por cada vez mas estrechos pasadizos en las ruinas y aparto algunos escombros con grandes esfuerzos en el reducido espacio, el espeso polvo que se levantaba lo hacia toser a menudo y un vidrio le rasgo el pantalón a la altura de la rodilla izquierda pero por fin, nuevamente, el cristal cambio su mortecina luz roja por un alegre verde, lo cual indicaba que su objetivo estaba ya muy cercano, literalmente al alcance de la mano. Salio por lo que alguna vez había sido una puerta y que ahora estaba parcialmente obstruida por un enorme estante de metal, se levanto y comprobó que, por lo demás la habitación se encontraba en buenas condiciones. Guardo los sagrados lentes, cerro los ojos y con movimientos seguros encendió una vela de cebo de rata, las tinieblas se disiparon, abrió los ojos unos momentos después y contemplo a su alrededor; el piso, de anchas losetas azules estaba cubierto con una gruesa capa de polvo y restos diversos, las paredes y el techo estaban pintadas en un opaco color blanco, casi no se sentía calor lo cual agradeció. Por todos lados muebles metálicos revelaban el estilo funcional que sabia era una buena señal. Un movimiento a su derecha lo tenso automáticamente, un espejo le devolvía la mirada; el largo cabello tejido en forma de mascara le impide ver su propio rostro, delgaducho y alargado, con los ojos hundidos y la quijada cuadrada.
Oriento el cristal y siguió la dirección apuntada, aparto algunos muebles mas y encontró una puerta de metal empotrada en la pared con una pequeña perilla redonda del lado derecho, sonrió sabia que en esas pequeñas cajas de metal los antiguos acostumbraban guardar objetos importantes, y con justa razón. La muerte les había alcanzado sin siquiera darse cuenta, no obstante, sus precauciones rendían fruto, sus descendientes ahora buscaban estas cajas donde a veces aparecían los valiosisimos sarcofax. Est3b@nn saco un diminuto cuadro plateado de su morral y lo coloco en la puerta de la caja a la izquierda de la perilla, este era un momento peligroso, al contacto con el oxigeno el cuadro plateado brillaba, desintegrándose y deshaciendo el metal de la puerta en pocos minutos, era un proceso un poco ruidoso, generaba humo y un olor característico pero Est3b@nn confiaba que estaba muy bajo tierra como para ser detectado.
Los goznes y el mecanismo de la cerradura se deshicieron, ato un trozo de alambre que había en un mueble a uno de los bordes y jalo con fuerza, la puerta se desprendió y con un golpe sordo cayo sobre un polvoriento sofá que había colocado previamente ahí, dejo que se dispersara poco a poco el humo y alumbro el interior con su vela; un rectángulo negro, de bordes redondeados, de 50 centímetros de largo por treinta de ancho y diez de alto apareció en el interior de la caja. Se llevo las manos firmemente entrelazadas a la frente y agradeció a los dioses por tan importante hallazgo; un sarcofax negro, una rareza entre las rarezas. Murmurando alegres cantos de alabanza, saco una hoja de papel de su morral, el no tenia forma de saber que solo era la pagina de un antiguo libro de matemáticas pero los símbolos que contenía parecían poderosos y seguramente los dioses recibirían su ofrenda con gusto.
Saco de su morral una pequeña bolsa de una fibra vegetal muy fuerte y con mucho cuidado envolvió el sarcofax con ella. Inspecciono con mas cuidado la caja de metal en la pared y encontró lo habitual; bolsitas con piedras preciosas, bloques de lo que su abuelo llamaba dinero, una enorme arma de fuego, documentos y llaves. Envolvió el arma y las llaves con trozos de tela y metió todo en su morral excepto el dinero, escucho un pequeño ruido, como el deslizar de piedras y tierra. Rápidamente humedeció sus dedos y apago la vela, la obscuridad absorbió todo nuevamente. Sin hacer el mas mínimo ruido termino de sujetar las dos bolsas a su espalda y se coloco los sagrados lentes sobre la frente, oyó otro deslizamiento esta vez mas cerca, pese a que la habitación estaba fresca comenzó a sudar, alguien o algo se acercaba a el.

sábado, 20 de octubre de 2012

La guardia. capitulo dos.

CAPITULO DOS

6:09 a.m.
El choque contra las rocas de la agreste costa es brutal.
La lancha se parte por el medio de la quilla y la mujer es lanzada a las frías aguas, al instante se reanima y con sus escasas fuerzas, comienza a luchar para sobrevivir en la semioscuridad del amanecer, encuentra una afilada roca y se aferra a ella. Este hecho penetra en su embotado cerebro dándole la energía que necesita para continuar -¡lo logre, lo logre!- se repite una y otra vez.
Como puede nada de roca a roca avanzando unos pocos metros cada vez, el pantalón se le desgarra con los salientes. Sin saber porque voltea hacia donde flotan los restos de la lancha y entonces recuerda al muchacho, no ve su cuerpo flotar por ningún lado -pobrecillo- piensa y continua. Ya puede ver con toda claridad la costa, casi no tiene playa y la vegetación esta muy cerca del mar, por todos lados formaciones de rocas rompen las olas -hasta la tierra es hostil con los extranjeros- dice en voz baja. Siente la arena bajo sus pies, sigue avanzando y con un enorme esfuerzo se yergue, solo la cubre una camisa blanca, que dice "I love new york" y un destrozado pantalón de mezclilla. Su cuerpo se encuentra lleno de dolorosas quemaduras por efecto del sol pero casi no las siente, sale del mar y se desploma, permanece tendida por espacio de varios minutos, con la larga cabellera negra cubierta de arena. La sed la atenaza y desesperadamente comienza a arrastrarse hacia la linea de arboles en busca de alguna fruta que la hidrate. Con dificultad se levanta apoyándose en una palmera, sobre el sonido del mar y las aves, un ligero rumor la hace voltear la cabeza hacia la izquierda, tras un tronco se encuentran decenas de riachuelos que desembocan en el mar. La mujer los ve como en un sueño, avanza trastabillando hasta ellos y hunde la cara en uno, bebe largamente sin importarle nada.
Vomita el agua violentamente dos veces, al final su maltrecho estomago la soporta, jadeando y viendo puntos luminosos se sienta a un lado de la palmera, esta exhausta y tiene vértigo pero un sentimiento de felicidad la embarga, después de cuatro años de pesadilla, de ver y sobrevivir a cosas horribles por fin estaba a salvo de los endemoniados. Agarra la arena como si nunca la hubiera visto, ahora que la sed comienza a desaparecer, el hambre surge temiblemente -solo un rato mas- se dijo a si misma.
Mientra recupera fuerzas, recuerda su llegada a Cuba huyendo de España hacia casi cinco años. La cuarentena de mas de tres meses viviendo en el barco que los había llevado a la isla a ella y a sus cincuenta y dos compañeros, meses tan tediosamente largos que casi se volvieron locos, hasta que por fin, lograron convencer a La guardia que no estaban infectados, que no eran portadores del virus que había acabado con el sesenta por ciento de la humanidad. Los dejaron bajar a tierra firme mientras comenzaba el también largo proceso de acomodo en algún país tiempo muy feliz en el que hicieron muchos amigos entre los cientos de europeos que esperaban su traslado en la base de Guantanamo, convertida ahora en un centro de refugiados. Pasaron dos meses, una noche, después de cenar en sus guetos correspondientes, el grupo que llego con ella se comenzó a reunir de manera informal en su pequeña casa, traían consigo varios rumores realmente angustiantes, hablaron durante un buen rato y llegaron a la conclusión de que un barco, de algún modo, había burlado a La guardia y había llegado a República Dominicana sin ningún control sanitario hacia pocos días se hablaba ya de combates entre La guardia y enormes grupos de endemoniados, como se le decía en América a las personas infectadas por el virus en referencia a su comportamiento, preguntaron a sus encargados, pero naturalmente, estos negaron todo y les ordenaron mantenerse en sus guetos.
Pasaron dos tensos días y en la madrugada del tercero todo se precipito, decenas de habitantes de Río seco llegaron a Guantanamo asegurando que habían visto explosiones enormes en dirección a Dominicana, decían que La guardia estaba bombardeando la isla con armas tácticas y lo pero era que decenas de lanchas que huían de allá estaban siendo hundidas indiscriminadamente por vehículos aéreos no tripulados, a partir de esos momentos lo único que recordaba era la confusión cuando cientos de endemoniados, hasta hacia poco personas sanas, comenzaron a penetrar el perímetro del gueto y La guardia asignada fue rebasada muy pronto. Se estremeció cuando recordó las brutales escenas de matanza y canibalismo que presencio, La guardia disparando y matando a sus compañeros y a endemoniados por igual, la huida del gueto, la larga marcha en todo tipo de medio disponible hacia Santiago para que al llegar allá ya hubiera brotes masivos. Seguir huyendo hacia el oeste de la isla, siempre hacia el oeste durante un infernal mes, recordó la llegada a Pinar del rió y de ahí la corta carrera en auto hacia Bahía de corrientes, ya desde tres horas antes de llegar se veían los gigantescos hongos de las bombas tácticas que convirtieron la bahía en piedra calcinada lo mismo que a la Isla de la juventud.
Con los ojos semicerrados escucha ahora, el silencio se apodera de las aves de la costa, igual al que tuvieron que guardar durante los siguientes treinta y ocho meses que anduvieron ella y los pocos sobrevivientes de su grupo escondiéndose en los cayos y atolones cercanos a la isla de la juventud, los endemoniados buscaban comida por todos lados sin cesar y varias veces estuvieron a punto de ser descubiertos, los intentos de comunicarse por radio con La guardia allende el mar y el invariable bombardeo siguiente. Al parecer, La guardia no quería cometer el mismo error. Tan reales son sus recuerdos que hasta le parece escuchar los pies arrastrándose en la arena del enorme grupo de un capitán francés que había logrado llevar a su tripulación y pasajeros hasta ese punto de la isla vivos, el capitán les había prometido sacarlos siempre y cuando lograran conseguir un barco que sirviera, ella y sus compañeros sabían donde estaba uno, en un dique seco en Siguanea cerca de las ruinas del antiguo hotel Colony, se unieron a ellos, recuerda los veinte días que tardaron en echarlo a andar. En ese tiempo localizaron a mas supervivientes y el grupo rebaso los trescientos, entre ellos había algunos guardias que aseguraban que la isla estaba siendo sistemáticamente bombardeada con armas químicas y que urgía salir de ella, pronto surgieron los problemas para alimentar a todos y principalmente para mantenerlos ocultos de los hambrientos endemoniados.
Por fin estuvieron listos y el capitán ordeno comenzar a buscar víveres para unos doce días de travesía. Era el tiempo que, aseguraba, les tomaría burlar las patrullas y llegar a la costa de el parque natural San felipe, un punto ciego en la red de protección de la guardia. Un punto por el que había pagado mucho dinero para conocer su ubicación. Comenzó una discusión por el tema de los casi inexistentes alimentos, se encendieron los ánimos y se armo una gresca terrible en la que ocho personas fueron apuñaladas. El ruido atrajo a los siempre alerta endemoniados y poco antes del anochecer atacaron.
Una sombra le tapa el todavía tibio sol. Abre los ojos, el corazón le salta en el pecho, frente a ella, de pie y mirándola fijamente, ¡el muchacho! ¡ había sobrevivido también . Con gran esfuerzo sonríe su sonrisa desaparece y es suplantada por una mueca de espanto cuando observa bien al muchacho; todo el lado derecho de su cuerpo, cara y cuello están horriblemente quemados por el sol, solo trae puesto los restos de un pantalón negro, sus ojos están llenos de sangre y de su boca sale una saliva rojiza y espesa. Endemoniado.
Un agudo grito de terror que se convierte en una carcajada de histeria pura sale de la garganta de la mujer cuando el muchacho se lanza sobre ella y comienza a devorarla.
9:28 am
El Oficial ingeniero Nicolas Alvarez maldijo por enésima vez.
Desde que en la madrugada se había dado la alarma de contacto en el mar, no se había despegado de la consola de control de los vants basados en tierra y se encontraba cansado y hambriento, llevaba dos meses destacado en la base numero cuatro y estaba harto de la rutina y de los reclutas de reemplazo que no sabían ni les interesaba nada. Estaba solo y tenia la obligación de vigilar los casi doscientos kilómetros cuadrados de territorio asignado a su base.
La "base numero cuatro" consistía únicamente en dos habitaciones grandes y cuatro mas pequeñas, construida de concreto reforzado, con el techo cubierto de antenas y ubicada a veinte kilómetros de la costa, era el lugar desde donde se controlaban los seis vants armados que eran la dotación de la base.
En teoría deberían de ser ocho personas las que llevaran a cabo aquella repetitiva tarea, pero en realidad era una suerte que el siguiera en su puesto y no se hubiera largado al pueblo a emborracharse desde la tarde anterior como los demás. Una vez que la Guardia había aceptado reemplazos de cualquier tipo, esas situaciones se estaban volviendo alarmantemente comunes. Se acomodo el castaño cabello, limpio los cristales de sus lentes y dejo que sus largos dedos volvieron a teclear sobre el escritorio virtual que su dispositivo desplegaba, los mismos comandos que había tecleado una y otra vez, ordenes de búsqueda en tal o cual sector, comprobar, escaneo de las zonas donde podía ocultarse un bote salvavidas, comprobar, rastrear frecuencias de radio en busca de señales de auxilio, comprobar, en fin, cualquier cosa que indicara la presencia de fuerzas hostiles... ¡y comprobar todo una y otra y otra vez!
Nicolas, al igual que cualquier persona familiarizada con las computadoras, sabia que los vants buscarían de manera incansable siguiendo sus patrones de lógica eso se daba por seguro, pero lo que atemorizaba a la Guardia, al punto de destinar enormes recursos a la búsqueda posterior a cualquier contacto, era la posibilidad de que se tratara de un grupo organizado o en el peor de los casos, de una falla accidental en la red de protección. Esto ultimo era lo que había ocurrido en Cuba cuatro años atrás, cuando la mayoría de las personas en América tenían la impresión de que el peligro ya había pasado y podían dedicar los vastos recursos de La guardia a cosas mucho mas apremiantes, entonces una falla, un error humano se presumía y el infierno cayo en la isla.
Frente a el y a su izquierda, en el aire, un cuadro de chat se abrió y apareció el hermoso rostro moreno de la Oficial teniente ingeniero Esther Arteaga. Una sonrisa iluminaba su cansado semblante.
-Nico, ¿ todavía vives?-.
-Si Oficial sargento ingeniero- respondió Nicolas a media voz.
-Sabia que estarías cansado y de malas, ya te mande apoyo, llegaran en minutos-.
-¿apoyo? ¿mas de los reemplazos sacados de quien sabe donde?, no gracias-.
-No, ahora si te estoy mandando guardias, los pedí prestados al cuartel y accedieron-.
-Gracias Esther, de verdad. -Nicolas sonrió-.
-No hay de que Nico- le respondió Esther con la familiaridad con que trataba a sus oficiales- en cuanto lleguen asegúrate de dejar a cargo al teniente Lomelí, es el mas capacitado. Para ti tengo una misión especial en la costa-.
Nicolas se irguió -Ordene señora-.
-Como sabes, unas horas después de la alarma del "General Castillo", se reporto la perdida del vant numero catorce (A) por falla mecánica. Sabíamos que cayo al mar pero no donde exactamente, hace unos minutos se reactivo su faro de seguimiento y ya lo ubicamos. Al parecer la marea lo ha llevado cerca de la costa de tu sector Nico, así que te pido que vayas a las coordenadas que te estoy enviando y lo recuperes, si no es posible, lo debes destruir como lo ordena el reglamento.-
La sonrisa de Nicolas se ensancho, una misión de ese tipo podía tardar días y podía considerarse mas una recompensa que una misión. -Muchas gracias teniente, me caerá de perlas-
-No hay de que, llévate a alguno de los nuevos para que le enseñes un par de cosas sobre La guardia-
-Si, señora-Nicolas se muerde el labio inferior cuando iba a hacer la pregunta de la que a la vez no quiere conocer la respuesta.
La oficial lo observa atenta y hace un gesto con la cabeza muy característico de ella -Se lo que quieres saber Nico- le dice suavemente -era un barco pequeño con algunas lanchas, al parecer no pasaban de trescientas cincuenta personas en total-.
Nico desvía la mirada -Tenia mucho tiempo que no trataban de llegar tantas personas. La ultima alerta, la de hace cuarenta y un días era un velero con ocho tripulantes nada mas-.
La oficial se rasca distraidamente con el dedo meñique la comisura de su labio inferior, se despide guiñándole uno de sus negros ojos.

sábado, 6 de octubre de 2012

colaboraciones

Mi participacion en el blog "El fantasma de la glorieta" en el diccionario imaginario.
username @_artillero
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martes, 18 de septiembre de 2012

Est3b@nn


Hacia ya mucho rato que el quemante sol había dejado de iluminar las nubes sobre el horizonte y ahora largas sombras cubrían el gigantesco valle, no obstante, la tierra guardaba el calor y la humedad por espacio de varias horas mas, lo que provocaba que la noche fuera casi tan sofocante como el día. Ubicada a lo largo y ancho del valle, la vasta ruinopolis se transformaba en un ciclopeo laberinto donde solo los seres mas adaptados sobrevivían.
 Arrastrándose sobre el húmedo suelo de una antigua  e importante avenida. Est3b@nn media@ se detuvo a escuchar, no importaba cuanto esforzara la vista, la casi completa obscuridad le impedía ver mas allá de unos cuantos metros.
Aguzo el oído y se irguió, su ropa lo camuflaba perfectamente en el entorno post-apocalíptico en que se encontraba; un grueso pantalón y una tosca camisa negra servían de base a multitud de  parches de todo tipo de materiales; trozos de telas, hierbas secas, cartones e inclusive bolsas de plástico ayudaban a que se volviera uno con el paisaje, varios metros de cuerda enrollada alrededor de sus pies hacían las veces de zapatos. Sobre su cabeza una bufanda verde obscuro, trenzada a su largo cabello formando una especie de mascara; solo dejaba al descubierto sus penetrantes ojos. Había creído escuchar algo a lo lejos, -¿Simbios? Ojala no- pensó, la ultima vez que lo persiguieron sufrió varias heridas, incluyendo una muy grave en la base del cuello, perdió todas sus herramientas y todavía muy débil tuvo que regresar a la ruinopolis a cumplir su sagrado deber. Eso había sido cuando tenia quince años, ahora contaba con diecisiete y una destreza que nadie en su guettolonia actual tenia.
        Aunque no podía ver mucho en la húmeda obscuridad de la noche, en realidad estaba bastante familiarizado con todo tipo de ruinopolis y aquellas eran como las que conocía desde que nació; calles reventadas por la acción del clima y la flora,  ruinas de altos edificios cubiertos de algas de fantásticos colores, vehículos destruidos en largas filas de varios kilómetros, zonas gigantescas  inundadas, basura, desechos de todo tipo y de manera omnipresente, selva exuberante. Volvió a escuchar con atención pero solo percibió los ruidos habituales a su alrededor,  sabia que por todos lados la muerte estaba presente en forma de animales y plantas adaptados a las hostiles condiciones presentes desde hacia ya trescientos años, un descuido por pequeño que fuera y terminaría su noble oficio de recuperador.
        Encontró las discretas marcas que había dejado en su exploración previa; en la parte baja de algunas paredes dibujaba un símbolo que era también su firma: la pictografía de un puño, le servía para señalar que los Dioses lo habían protegido hasta aquí, pero a la vez para orientarse en la colosal ruinopolis. En cuanto toco el tosco dibujo se llevo las manos a la  sudorosa frente, a la boca y al pecho mientras murmuraba lentamente un rezo de agradecimiento.
      De manera rápida y silenciosa siguió avanzando sobre los restos de la calle, sin acercarse demasiado a ningún edificio o casa, solo llevaba una pequeña maleta atada a la espalda y un enorme cuchillo ennegrecido con carbón para evitar los reflejos, pisaba con sumo cuidado,desplazando el peso sobre sus pies de tal modo que fuera muy difícil que perdiera el equilibrio o tropezara, lo hacia sin darse cuenta, habituado a moverse por esos letales lugares. La luna brillaba tenuemente a través de la espesa atmósfera saturada de vapor, por todos lados percibía una apagada serie de ruidos difícilmente comprensible para quienes no vivieran en el peligro, ruidos de seres al acecho, seguidos  de una corta pero brutal pelea y después los inquietantes sonidos de bestias alimentándose. Llego a un cruce de avenidas totalmente obstruido por lo que su abuelo llamaba autos, para Est3b@nn no eran otra cosa mas que chatarras ruidosas y mortales puesto que un corte con las laminas retorcidas cubiertas de oxido podían ocasionar una infección irreversible, lo mejor era evitarlas y dio un rodeo atravesando las amenazantes sombras del arco que formaban la pared en ruinas de una pequeña casa:
 -Así es la vida de un recuperador -suspiro Est3b@nn  - elegir un riesgo mortal para evitar un riesgo todavía peor-.
Cuchillo en mano, atravesó con sumo cuidado las ruinas de lo que en otros tiempos fue una casa de tres pisos, bastante espaciosa por lo que pudo apreciar, salio por el otro lado de la esquina de la avenida obstruida y observo atentamente; a su derecha, el olor y los reflejos del agua le indicaban que comenzaba una larga calle inundada, repleta de plantas subacuaticas, insectos y todo tipo de materia descompuesta, a su izquierda no se veía absolutamente nada, la obscuridad era casi total, pero sentía claramente una leve y fétida corriente de aire proveniente de allí.
 -Jungla-se dijo a si mismo-mala idea cruzar por allí-.
Se pego  a la pared de su lado derecho y comenzó a avanzar evitando en la medida de lo posible meterse demasiado en el agua. Había conocido a otros recuperadores que no le habían tenido el suficiente respeto al agua y a la jungla y ahora ya no existían.
Siguió andando a través de las escasas partes que no estaban bajo el agua, evitaba chapotear o provocar algún sonido demasiado llamativo, según su abuelo, hace muchos años por esas largas calles transitaban todos los días cientos de personas, a  Est3b@nn le era muy difícil imaginarse tales escenas, en primera porque nunca había caminado por allí de día, era imposible, y en segunda porque donde el vivía estaba habitado por unas treinta familias y eso solo en las mejores épocas del año, las escasas fuentes de alimentos evitaban que las guettolonias crecieran mas.Como se alimentaban tales cantidades de gente de las que hablaba su abuelo le parecía magia.
       En algunos puntos de su recorrido se encontró con pequeñas muestras de algas multicolores y enseguida dio media vuelta para buscar otro camino, mientras murmuraba rezos de protección. el ahogado sonido de un cuerpo al ser arrastrado lo obligo a permanecer completamente inmóvil durante un buen rato. Estaba a punto de rendirse por esa noche y regresar cuando un suave bip,bip,bip llamo su atención, se acurruco con cuidado junto a los restos de lo que había sido un camión, con reverencia saco una delgada tarjeta de cristal de su bolsillo, metió la cara por el cuello de su camisa mientras por debajo de la misma metía la tarjeta, la presiono suavemente y observo maravillado como una flecha roja se encendía y apuntaba a una dirección un poco a su izquierda y hacia bajo con respecto a donde se encontraba;
-¡Por fin un sarcofax!- musito emocionado Est3b@nn,al aparecer no se iba a ir con las manos vacías...

Celta Queen


Oculto tras un gran árbol cercano al sitio de adoración, tras largas horas de seguir el ínfimo rastro, horrorizado y fascinado a la vez; el viejo Druida observaba los elegantes movimientos de la voluptuosa criatura que trepaba por las antiguas ruinas. la lechosa piel de la hembra desnuda aceptaba como ofrenda la magra luz de luna en esa noche sangrienta. La melena negra con rocío carmesí, mirada febril, enloquecida, ni humana ni animal,menos que estos y superior a la vez, toda su presencia exige vasallaje, exige adoración.
-¡No!-piensa Sucellós el druida- ¡soy un Pheryllt, sacerdote de Phron y guardián de su templo, no temo ante esta abominación!- de entre sus toscas ropas saca un cuchillo ritual, ajusta su obscura capa y avanza cautelosamente a través de los altos pastos coronados de humedad.
El ser trepa hasta la cima del megalito,se yergue en todo su esplendor;  sus opulentas formas femeninas bañadas en sangre fresca, la boca entreabierta muestra dos largos colmillos, adopta una pose como la de una rata al acecho, se rasca y lame con calma, con sensuales movimientos de respiración que hipnotizan,  los semicerrados ojos se abren de pronto con un brillo demencial, una sobrenaturalmente larga lengua otea el aire en todas direcciones, la criatura emite una risa como de niña y salta hacia el siguiente megalito, el mas grande.
Sucellós ve con creciente furia, a la hembra defecar humedamente sobre el altar consagrado a la madre tierra -¡profanación!- murmura entre dientes.
No lo soporta mas y corre hacia las ruinas profiriendo gritos y amenazas, la negra barba salpicada de saliva, el cuchillo lanzando fugaces relámpagos de origen lunar. La criatura ríe como una anciana y con un rugido desaparece en un impresionante salto, el Druida la pierde de vista y se detiene, observa con mirada penetrante las ruinas sin dejar de lanzar insultos; -¡sal de tu escondite morrigú blasfema! ¡Póg mo thóin! ¡acabare con tu obscuridad!-
Una gélida  respiración en su nuca y un hedor insoportable lo petrifican; comprende que el ser esta detrás de el y en ese largo segundo de duda pierde su oportunidad, si es que la tuvo. De pie, con las mandíbulas desmesuradamente abiertas la criatura lo muerde brutalmente abarcando todo el cuello y doblándolo como si de una ramita se tratara, Sucellós emite un ronco gemido, sus brazos cuelgan inertes y suelta el cuchillo mansamente, los colmillos de ella se incrustan profundamente en la carne pero no siente ningún dolor, solo la tremenda succión que ejercen al extraer su sangre. con la mirada borrosa y casi sin poder respirar observa de reojo a su atacante; lo que puede distinguir del diabólico rostro es una expresión de malsano placer que al mismo tiempo le recuerda a un infante alimentándose de su madre, se le nubla la visión.
Comienza a percibir cada vez mas nitidamente, ambientes, sensaciones, lugares y personas. entre brumas distingue a un veterano centurión romano violando a una joven celta, una sombra  los tapa, ambos son despedazados en pocos segundos. luego, hacia atrás en el tiempo, una embarcación saliendo de una hermosa playa con varios esclavos nubios es atacada por la criatura que se alimenta con su sangre, inmediatamente después logra ver claramente un enorme bosque cubierto de nieve y un poblado que se asienta en lo profundo, este sirve de madriguera para que el ser pase el invierno cómodamente, nadie sobrevive. Decenas, luego cientos y finalmente miles de recuerdos así, pasan por su sedada  conciencia hasta que tal pareciera que son suyos, que ha vivido miles de años a la sombra y en la sombra de los humanos.
súbitamente abre los ojos y se ve a si mismo como si fuera la criatura que lo esta matando, esta tirado sobre reseca tierra llena de filosas piedras y un viento brutal lo tortura rasgando su piel, un potente resplandor la ciega,cubriendo sus lastimados ojos levanta la cara y lo ve;  una figura de luz, alada;  la mano izquierda extendida a la altura de los hombros y la derecha completamente levantada sobre su cabeza, señalando.
-¿que señala?- se pregunta la mínima conciencia que queda de Sucellós y que siente una intima satisfacción al saber que la criatura también siente terror, con gran esfuerzo mira hacia donde señala el ser de luz y se maravilla ante lo que observa: una enorme espada que refulge con el brillo del sol de mediodía, la criatura lanza un estremecedor chillido al distinguirla, sus ojos sangran y lo ultimo que ve es que detrás del ser de luz hay un vasto y bellísimo jardín cubierto de arboles en los que vuelan centenares de coloridas aves. la luz y el dolor aumentan hasta borrarlo todo.
Despierta trabajosamente ¿horas, días después?, la criatura esta en un lugar desértico, el hambre la atormenta, su piel esta ennegrecida y su antaño sedoso cabello esta quemado hasta la raiz, se encuentra desnuda y su dolor por el paraíso perdido es infinito. una afilada piedra se estrella contra su rodilla, ruge de dolor, observa de donde fue lanzada y mira a un grupo de humanos primitivos que corren en su dirección con toda la intención de matarla, una tremenda furia se apodera de ella y pese a su dolor se levanta, nota los enormes colmillos que ahora posee y entiende por intuición que ahora es una cazadora, que si alguien la maldijo, en oposición, alguien mas la acepto como hija. los cavernícolas son despedazados fácil y cruelmente, para su sorpresa no es la carne lo que la sacia sino la sangre, cálida,  espesa, llena de un amor por la vida que no posee mas.
Sucellós se sorprende asi mismo llorando en el lejano futuro donde esta siendo asesinado, observa como la criatura se convierte por siglos en el terror de los primitivos, los tiene al borde de la extinción cuando un valeroso humano decide enfrentarla;  acaba de descubrir como hacer fuego y lo utiliza para defender a su especie de ese engendro que los mata como ganado, varios mas se le unen y logran asustarla lo suficiente como para condenarla a vivir solo de noche, cuando la oscuridad es su aliada.
la vida de Sucellós se extingue, entre estertores alcanza a vislumbrar brevemente, pirámides, costas, bosques, guerras y por todos lados el rastro de muerte que ella deja, hasta llegar al momento actual, donde mata a un joven druida y Sucellós comienza a seguir su rastro. Al parecer la criatura no se da cuenta de esta especie de ensueño que le provoca a sus victimas, es el modo que su naturaleza maligna tiene para reducir las defensas de sus victimas.
Sucellós observa al ser, su fisonomía ha cambiado completamente, ahora parece una joven druida, hermosa, fresca, inocente, la cazadora perfecta, un instante antes de morir, con el conocimiento extraído de ella, pronuncia su nombre, el olvidado, el que fue maldecido hace milenios y que estará oculto hasta que la humanidad entienda que el conocimiento es lo único que puede derrotar a la oscuridad. -Lilhyth-

jueves, 3 de mayo de 2012

LA GUARDIA



CAPITULO UNO

-El sol era inclemente.

La mujer entreabrio pesadamente los parpados y miro a su alrededor; De los once que habian abordado la diminuta lancha de madera solo quedaban ella y el muchacho, los demas habian muerto de deshidratacion e insolacion. entre ambos habian lanzado por la borda el cuerpo del ultimo hombre hacia varias horas, un tremendo dolor de cabeza atormentaba a la mujer, -mala señal-pensó.  
Antes de morir todos se habian quejado de fuertes dolores de cabeza, apenas se sorprendio cuando miro hacia donde se suponia que deberia estar el barco que los iba remolcando. quiza hacia muchas horas que los habian dado por muertos y cortaron la gruesa cuerda que los unia al barco, probablemente estaban muy lejos puesto que la corriente era muy fuerte. No seria raro, ya habian soltado a mas de media docena cuando sus tripulantes no respondian a los gritos lanzados desde otras lanchas. Al huir de la isla no habian tenido tiempo mas que de subir algunos litros de agua y comida los mas afortunados,  no era su caso. De hecho, ella solo alcanzo a trepar a la lancha por que el muchacho, de unos quince años, la habia ayudado sujetandola y subiendola a bordo. Se sintio muy agradecida en ese momento pero ahora... quiza lo mejor hubiera sido morir a manos de los endemoniados, por lo menos ellos no la hubieran hecho sufrir tanto como lo estaban haciendo la sed y el sol.
Como autómata, intento despertar al muchacho empujandolo pero no se movio, intento hablarle mas sus resecos labios comenzaron a sangrar, sentia su lengua hinchada y le costaba mucho trabajo respirar, su garganta ardía. Entre brumas se dio cuenta que el calor comenzaba a menguar y era reemplazado por una fresca brisa proveniente del suroeste. la tarde comenzaba  a caer y antes de desmayarse se pregunto si por lo menos su cadáver llegaria a las costas que tantas esperanzas representaban.


02:40 a.m.

-El enorme barco de guerra salio del banco de niebla desplazandose en silencio y pesadamente, con sus 230 metros de largo el antiguo buque de la clase "independence" recordaba a un poderoso monstruo mitologico, su forma larga y su color gris le ayudaba a camuflarse en los espesos bancos de niebla de aquella zona del golfo de mexico, la tripulacion, no obstante, sabia que ninguna de sus habilidades furtivas eran realmente necesarias para la clase de patrullaje que llevaban a cabo esa y todas las noches.

El navio, bautizado como "General Castillo" en honor al héroe Mexicano de los tiempos del gran pánico, era uno de las primeros de su tipo que fueron cedidos por el gobierno estadounidense a la entonces  naciente Guardia de las Americas. Diseñado originalmente para proyectar fuerzas de nivel tactico a cualquier parte del mundo, estaba proyectado para albergar cuarenta tripulantes y desplazar casi tres mil toneladas de carga entre equipo y tropas, su forma de triple quilla, diferenciaba a su clase de inmediato de cualquier otro tipo de buque de los cientos que patrullaban de forma ininterrupida todas las costas del continente americano.

El "General Castillo", como todos los buque de su época, habia sido enormemente modificado para adaptarse a la guardia de los mares del continente americano. casi todos los sistemas de a bordo eran controlados por programas automatizados permitiendo ahora que unicamente catorce tripulantes fueran necesarios para comandar al poderoso buque. En la popa o parte trasera, habian sido instalados hace varios años cuarenta puntos de lanzamiento de vehiculos aereos no tripulados o v.a.n.t.

De momento quince estaban ocupados por sus respectivos vehiculos, los demas se encontraban patrullando desde hacia horas la zona comprendida entre la isla contoy y la gigantesca base militar de isla mujeres. Los vants, con sus doce horas de autonomia, controlaban esta region de la peninsula de yucatan con sus camaras de alta resolucion y escaneres  para todo clima, ninguno iba armado, solo eran los ojos mas alla del horizonte del "General Castillo".
En el puente de mando, el turno de guardia nocturno era cubierto por cuatro tripulantes;  el navegante,  un guardiamarina y dos oficiales de inteligencia. los dos primeros se encontraban en la parte delantera del puente y los dos oficiales de inteligencia en una pequeña sala de radar adaptada como centro de control de los vants, pese al frescor de la madrugada, adentro hacia mucho calor emitido por la gran cantidad de equipo electronico en funcionamiento. Tras frotarse con fuerza la nuca y los parpados con un pañuelo para secarse el sudor, el Oficial sargento de armas Daniel Lozada se aparto un poco de la consola de control de los vants, se estiro y volteando a ver al Oficial sargento ingeniero Jaime Ortiz le susurro;

-Oye Jimmy, ¿recuerdas cuando la guardia la realizábamos con un verdadero respaldo?-

-¿ A que te refieres?- respondio Jaime sin apartar la vista de sus pantallas de radar.

-Bueno-dijo Daniel-hoy estuve viendo fotografías de hace apenas diez años y es triste ver como han cambiado las cosas -

-tienes razón, hace cinco, cuando nos enlistamos,  teníamos todavía  el cuarenta por ciento de la flota en activo, hoy es menos del diez por ciento de la flota origi...-

Inesperadamente luces rojas se encendieron sobre los tableros de ambos oficiales obligandolos a concentrarse al máximo.

-Multiples contactos desde el noreste, rumbo dos, nueve, dos,dos,cero, uno. velocidad: unos cuatro nudos.- recito Jaime mas para la bitácora de abordo que para informar a Daniel ya que ambos veían la misma información pero por diferentes medios.

Daniel asintio levemente y despues de unos momentos de tensión dijo;- los veo, parecen ser un barco y varias pequeñas lanchas, estoy enviando toda la informacion a la X region militar y a la comandancia de la guardia del caribe- Las pantallas de Daniel le mostraban lo que los vants dieciseis y veintiuno le estaban mandando; imagenes infrarrojas en alta resolución de sus sectores de vigilancia.
sudando a mares, Jaime abrio el canal con el puente de mando y ordeno;

-Atención navegante, maniobras de fuego, artillero, aliste arma principal-

En la proa del "General Castillo" el cañon naval bofors de 57mm se movio agilmente apuntando a un blanco que no podia ser visto desde esa distancia. Un segundo despues, el guardiamarina Javier martinez tercio por el radio;
-Arma principal lista, señor-

-Cargadas secuencias de disparo- dijo Daniel.

-Fuego a discreción- ordeno Jaime.

En plena obscuridad, a mas de ocho mil metros de distancia el vant dieciseis órbitaba a diez mil pies de altura, contaba con un  sofisticado escaner que le habia informado de todo lo relativo a ese navío, los datos que la guardia mas buscaba y apreciaba; el nombre del navío; "Nueva Esperanza", su nacionalidad cubana, sus apretujados ciento treinta y dos pasajeros y lo mas importante; la caótica temperatura de algunos de los tripulantes que  indicaban sin lugar a dudas que estaban infectados, eran portadores. en las pequeñas lanchas que remolcaba viajaban precariamente otras cuarenta personas, muchas ya iban muertas, signo de que la odisea del convoy quiza ya duraba varios días.

Dos mil pies mas abajo el vant veintiuno detecto el momento en que el "General Castillo". abrio fuego, de inmediato todas sus cámaras se enfocaron en el barco que encabezaba el  pequeño convoy.  observo y grabo con lujo de detalles el momento en que los tripulantes detectaron los resplandores del cañon naval abriendo fuego, la actividad frenetica para apartarse del rumbo, el pánico siguiente y por ultimo la cegadora bola de fuego en que se convirtio el "Nueva Esperanza" y que alcanzo incluso a la mayoría de las pequeñas lanchas que la seguian. continuo grabando mientras seguían cayendo proyectiles sobre la zona en un patrón determinado, explotaban a unos diez metro de altura, lo cual, por efecto de la gravedad y la inercia enviaba la onda expansiva directamente hacia abajo y despedazaba todo lo que encontrara, inclusive a cinco o seis metro bajo el agua. cuando el bombardeo acabo no quedaban mas que restos humeantes sobre la superficie del mar  y  de manera automática el vant envio una señal que indicaba que la misión habia sido satisfactoria;
Cero sobrevivientes.